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BBK Bilbao Good Hostel recibe más de 13.600 visitas en sus dos años de vida, donde Sus doce empleados marcan la diferencia

Escrito por MANUEL on .

EL Bilbao BBK Good Hostel está de celebración y no es para menos. En sus dos primeros años de vida, este albergue gestionado íntegramente por personas con discapacidad de Lantegi Batuak, ha acogido a más de 13.600 personas de diversas nacionalidades. La amabilidad, el respeto y la cercanía están presentes en todo momento en este recinto cedido por la BBK. Ilusión, entusiasmo y ganas de trabajar es lo que tienen las doce personas que conforman el personal del hostel. Yanira, Itxaso e Izaskun son tres de las empleadas que se esmeran día a día para que este gran proyecto siga adelante y cumpla muchos años más.

Este albergue situado en Bolueta, a cinco minutos del centro de Bilbao, cuenta con 104 plazas -hay habitaciones de dos, cuatro, seis, ocho o diez camas-, espacio con ordenadores, futbolín, máquinas expendedoras, tres terrazas, cafetería luminosa y zonas comunes en las que se tiene la oportunidad de conocer gente. Diversidad y calidad en un mismo espacio.

Itxaso Hormaza es una de las empleadas que se encarga de tener todo listo para que los clientes puedan disfrutar de su estancia en el hostel. “Al principio me resultaba un poco duro, pero ahora estoy muy a gusto”, afirma la joven. Limpia las habitaciones, se encarga del comedor y ayuda a sus compañeros en todo lo que puede. Coordinación y cooperación en estado puro.

Gorka Martínez, director de la Obra Social de la BBK, considera que “la ayuda y la asistencia a personas con discapacidad -física e intelectual- es necesaria para facilitar su tránsito hacia su integración social y laboral completa”. Actos que hacen posible que la personas con discapacidades tengan una oportunidad real en el mundo laboral y puedan demostrar su valía.

“Vienen muchos grupos y recuerdo a uno de minusválidos a los que  cogí cariño”, recuerda Izaskun Zorrilla

La sonrisa y la ilusión de Izaskun Zorrilla siguen intactas después de casi 22 meses trabajando en el hostel. La joven de 29 años admite que le gusta mucho trabajar ahí y tener un horario establecido. “Venimos por las mañanas y estamos con las coordinadoras, limpiamos, desayunamos, recogemos todo y subimos a hacer las camas”, narra Izaskun. En algunas ocasiones, el hostel ha llegado a tener una ocupación del 100% como en fines de semana, durante el BBK Live, Semana Santa o Aste Nagusia. “Hace dos semanas estábamos con muchísimo trabajo y vino mucha gente de distintos países”, cuenta Izaskun, haciendo alusión al BBK Live. Entre cafeteras, platos y tazas, cuenta que durante estos 22 meses ha estado en contacto con miles de personas y que guarda un especial cariño de algunas de ellas. “Vienen muchos grupos y recuerdo uno de minusválidos a los que cogí cariño”.

Historias En la recepción se encuentra Yanira Nápoles, una veterana en el sector hotelero. Por su mostrador han pasado más de 13.600 personas y sus 13.600 historias diferentes, con lo que está acostumbrada a tratar y atender a la perfección a los clientes que se hospedan allí. “Me gusta mi trabajo. Estar en la recepción me da la oportunidad de conocer a mucha gente que te cuenta muchas cosas... vives experiencias con gente que no conoces, una experiencia muy positiva”, admite Yanira.

Este hostel es un referente de turismo adaptado, ya que sus instalaciones están preparadas para atender a personas con discapacidad o con necesidades especiales.

El tipo de cliente predominante en el albergue es joven y extranjero, aunque el público es totalmente diferente en invierno que en verano, según Yanira. “En invierno la clientela es diferente porque trabajamos con grupos de estudiantes, excursiones... gente que viene de Francia o de aquí. No tiene nada que ver con el cliente de verano; personas que quieren conocer mundo”, apunta la recepcionista.

Es imposible recordar a todas las personas que han pasado por el hostel, pero hay clientes que se quedan calan muy hondo. Yanira nunca olvidará a una señora norteamericana de 80 años que viajaba sola contando sus experiencias por el mundo en un blog. “Aquí conoces gente que da gusto. Esta señora se alojó en una habitación con siete personas más, viajaba contando su experiencia al mundo entero. Es una historia digna de recordar”, rememora Yanira.

Estas instalaciones albergan miles de historias, miles de recuerdos y miles de sensaciones gracias al trabajo y el esfuerzo de personas que trabajan día a día para que esto salga adelante.